martes, 8 de marzo de 2016

Promesa día 68 Él pondrá señales en los creyentes



Marcos 16:17.......Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

El  sicólogo, el que enseña idiomas extranjeros, el veterinario , el médico general y cualquier profesional en cualquier área tiene un certificado que le acredita como tal, y casi siempre lo coloca en un lugar visible de su oficina o consultorio.

También los creyentes en Cristo tienen una certificación, la cual es una promesa que contempla señales que acreditan a los hijos de Dios .

La primera de ella: echarán fuera demonios. Al leer los cuatro evangelios, usted aprenderá de Jesús, el cual reprendió demonios en las personas  que les ocasionaban el no poder hablar ni oir, les ocasionaban también tormento, epilepsia, dolor de cabeza, locura etc. Al salir los demonios, estas personas quedaban sanas.

La segunda señal : hablarán nuevas lenguas. En hechos de los apóstoles capitulo 2 registra que un grupo de cristianos estaban reunidos adorando a Dios y "fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”

Esto convenció a muchos extranjeros que les escucharon hablar en su propio idioma.

La tercera señal : tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño, tiene que ver con la protección divina, ningún hechizo ni embrujo tendrá efecto sobre un verdadero hijo de Dios.

La cuarta señal: sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Nuevamente, al leer los evangelios, usted encontrará como Jesús oró y ocurrieron milagros: los muertos resucitaron, los paraliticos  se levantaron, los ciegos  recobraron la vista y los sordos el oído.

La promesa de las señales para el creyente dará testimonio de cual es la verdadera religión entre tantas que hoy existen y hará temblar a los brujos, al punto que se convertirán de las tinieblas a la luz de Cristo.

El requisito para esta promesa es creer en Cristo.

Declaración
Creo que Jesús tomó mi lugar. Yo debería ser castigado por todos mis pecados. Debería haber muerto, mas Él murió por mi. Estoy seguro que ninguna maldicion me alcanzará. Creo que las señales son para mí y las pondré en acción.

lunes, 7 de marzo de 2016

Promesa día 67 Él será nuestro amparo

Promesa día 67
Él será nuestro amparo

Salmos 46:1-3.......Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.

Es muy importante tomar cada promesa de Dios y confesarla. Hay un gran poder en esto. Cuando usted no declara está dudando de Dios, y Él no se agrada de los que dudan de Él. "Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”

El orar, declarando, produce una gran diferencia porque se basa en nuestra confianza en Dios: «Confiamos en Dios, pues sabemos que él nos oye, si le pedimos algo que a él le agrada. Y así como sabemos que él oye nuestras oraciones, también sabemos que ya nos ha dado lo que le hemos pedido» (1 Juan 5.14, 15).

El profeta Habacuc declaró: "Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza." (Habacuc 3:17-19)

Debemos estar muy seguros y confiados en que el Señor será nuestro amparo.

Esta promesa requiere de nosotros que, primero que todo, hagamos la declaración de fe de que, en el momento de la tribulación, Él estará con nosotros para ayudarnos.

Segundo, requiere el gozo, la alegría de sentir su presencia, el que Dios este con nosotros en medio de cualquier circunstancia,  por más terrible que esta parezca, es lo más importante para nosotros. Tendremos la certeza que Él nos fortalecerá, que Él nos ayudará, y que Él nos librará.

Tercero, requiere que no aceptemos el temor, ni la angustia. Estos, más que sentimientos, son espíritus que quieren perturbarnos para que perdamos la fe. Siendo un mover espiritual, hay que renunciar a ellos en el nombre de Jesús, nuestro salvador.

Declaración 
Declaro que no tendré temor por más adversa que sea la circunstancia por la cual atraviese. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Dios estará conmigo; su vara y su cayado me infundirán aliento, el gozo y la alegría de su presencia serán mi fortaleza.


domingo, 6 de marzo de 2016

Promesa día 66 Él me responderá antes que clame



Isaías 65:24.......Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.

Dios nos promete que siempre nos responderá, pero recuerde, cada promesa involucra algo que usted deberá hacer.

Dios siempre  oirá el clamor de su pueblo. Nosotros nunca debemos dudar que en los momentos difíciles el Señor nos oye. “En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos.” (Salmos 18:6).

Daniel, un hombre de Dios, dijo:"aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde." (Daniel 9:21)

Cada mañana será de gran bendición al saber que Dios oye nuestra oración.  El tener un Dios que está atento a nuestro clamor trae una seguridad y paz a nuestras almas. ¡No hay razón de dudar que Él nos oye!

Aún las Escrituras nos aseguran que antes que imploremos su ayuda,  ¡el ya nos oyó!  ¡Que bendición es saber que Dios conoce nuestras peticiones, aun antes que nosotros se la pidamos. Su oído para oír es tan agudo y fino que Él tiene la capacidad de oír nuestra necesidad, aun antes que clamemos a Él. 

Él promete responder aún antes que le clamemosl. Su oído siempre estará  atento a nuestra oración, como nos dice Isaías 59:1:  “he aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír.” ¡No hay ningún obstáculo para que Dios atienda nuestra oración!

Nosotros podemos estar confiados que Dios nos oye en este día. Podemos tener la confianza y seguridad que nuestras oraciones siempre llegarán delante de su trono. No debemos nunca dudar que Él nos oye, ni pensar dos veces o titubear en clamar a Él. 

El rey David oró de la siguiente forma "No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; Inclina a mí tu oído; Apresúrate a responderme el día que te invocare.” (Salmos 102:2)

No se olvide de orar haciendo declaraciones de fe.  "He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír." (Isaías 59:1)

Como toda promesa, usted encontrará condiciones. "Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad.” (Isaías 58:9)

Declaración 
Declaro que quitaré de en medio de mí toda injusticia que es maldad. Ordenaré a mis labios que callen para no hablar mal de mi prójimo. Perdonaré al que me ofenda, de forma que todo yugo se rompa, y me cuidaré de no hablar cosas vanas

sábado, 5 de marzo de 2016

Promesa día 65 Él nos dará por herencia las naciones



Salmos 2:7..........Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

Esta promesa fue dada primeramente a Jesús, el hijo de Dios y toda promesa que sea para Él, también será para nosotros que fuimos aceptados como hijos de Dios al creer en Jesús como nuestro único redentor y Señor nuestro.

Ser hijo de Dios es el más grande  honor que un ser humano pueda alcanzar. Está bien que usted se afane por alcanzar sus metas, que obtenga un título en una universidad, o un posgrado, o una maestría, pero su mayor anhelo debe ser el que le llamen "hijo de Dios."

Lo interesante de la promesa es la expresión "pídeme"....El Señor nos manda que le pidamos. Jesús le pidió al Padre por nosotros y él se lo concedió. Somos su pueblo.

Ahora tomamos nosotros la promesa  e imitamos a Jesús y le pedimos al Padre las naciones para Cristo. Deseemos que Él reine en los países y pueblos que tradicionalmente han creído en falsos dioses.

Que todo conflicto entre pueblos y naciones se termine.

Jesús nos confronta diciendo: "De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.” (Juan 16:23-24)

Jesús también dijo: "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14:12-14)

Este es el momento de pedir lo que para nosotros  sería imposible. Pidamos para que cese el conflicto en los pueblo y en las naciones por ideas política contrarias a la ley de Dios.

Declaración 
Declaro que las naciones y los pueblos serán alcanzados para Cristo por medio de la predicación de la palabra de Dios que salga de mis labios. Creo que él me las entrega hoy. Utilizaré todos los medios a mi alcance para lograrlo. !Así será!

viernes, 4 de marzo de 2016

Promesa día 64 Él levantará al pobre y al menesteroso


1 de Samuel. 2:8....... Él levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, y él afirmó sobre ellas el mundo. Él guarda los pies de sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas; porque nadie será fuerte por su propia fuerza.

Hay una promesa para el pobre y el menesteroso. Dios promete levantarle de la condición en que se encuentre y darle una posición de Honor.

En las escrituras es frecuente encontrar ejemplos de cómo Dios levanta a personas pobres, que no pertenecen a una clase social privilegiada, o que han sido rechazadas por su nacionalidad, o por su condición de hijos ilegítimos, a una posición de reyes o padre de reyes en esta tierra.

Tal es el caso de hombres como Jefté, el cual era un guerrero de Galaad, pero era hijo de una prostituta y de un hombre llamado Galaad. La esposa de Galaad tenía varios hijos y cuando crecieron no aceptaron a Jefté. 

Todos los hijos obligaron a Jefté a salir del pueblo y le dijeron: «Tú no vas a recibir ninguna de las posesiones de nuestro padre, eres hijo de otra mujer».  Así que Jefté se alejó de sus hermanos y se fue a vivir a la región de Tob, donde reunió una banda de delincuentes que lo seguía.

Después de un tiempo, los amonitas pelearon contra Israel.  A causa de la lucha entre amonitas e israelitas, los ancianos líderes de Galaad fueron a buscar a Jefté en la región de Tob. Le dijeron a Jefté: Queremos que seas el comandante de nuestro ejército para poder pelear contra los amonitas.

Dios levantó del polvo a Jefté a una posición de gobierno.

Y levantó a mujeres como Rut, menospreciada por su nacionalidad y por sus creencias paganas, pero al volverse al único y verdadero Dios de su descendencia vino el rey David y con él la promesa del salvador de la humanidad, Jesús.

No interesa cuál sea nuestra condición ante los hombres, o la sociedad en medio de la cual vivimos. No interesa cuál sea nuestra condición de pecado, dónde vivimos ni de quién somos hijos, si nos volvemos al Padre y creador nuestro, por medio de Jesús, Él nos levantará de la condición en que nos encontremos.

Declaración 
Gracias Padre por Jesús, tu hijo, por medio del cual me brindas tan hermosas promesas como esta. No tendrás en cuenta mi condición pecadora, me perdonarás, me levantarás y me sentarás con tus príncipes, y tendré herencia con los santos.

jueves, 3 de marzo de 2016

Promesa día 63 El alargara nuestros días


Deuteronomio 4:40.......Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu 
Dios te da para siempre 

Si queremos que nos vaya bien en todo, tendremos que guardar los mandamientos de Dios. El libro 1 de Reye 3:14 también menciona la promesa:  "Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus día."

Hágalo también por sus hijos y los hijos de sus hijos. Sea obediente a la palabra de Dios.

¿Cuántos son nuestros días sobre la tierra? La Biblia dice: "Los días de nuestra edad son setenta años;
Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos." (Salmo 90:10)

Pero cuando hacemos la voluntad de Dios, cumplimos sus mandamientos, y creemos en sus promesas, entonces,  dice la escritura que, cuando tengamos ochenta y cinco años, nuestro vigor será como el de un hombre de cuarenta años.

Caleb un siervo de Dios dijo: "Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.

Todavía  estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar." (Josue 14: 9-11)

El salmo 92:12-15 dice: "El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia."

Declaración
Guardaré los mandamientos de Jehova mi Dios; en ellos me deleitaré, confiaré en sus promesas. Veré a los hijos de mis hijos y aún en la vejez tendré nuevas fuerzas

martes, 1 de marzo de 2016

Promesa día 62 Jehová peleará por nosotros


Josue 23:10 .......Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo. 

El,libro de  Deuteronomio 20:4 también nos enseña: "Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros."

Esta promesa aplica, tanto para el que se levante contra uno de nosotros físicamente, como también para el mundo espiritual.

Dios utilizó su relación física con Israel para enseñarnos principios espirituales a nosotros la Iglesia. Él les exhortó a ellos y es lo mismo que hace con nosotros en estos días.

La escritura dice: "nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12).

Haremos huir a mil (nuestros enemigos espirituales ). Esa es la promesa, pero se requiere lo siguiente:

"Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios. Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros,

sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado." (Josué 23:11-13)

Si nosotros los creyentes en Cristo hacemos alianzas de cualquier tipo con personas que desprecien a Dios, que no le amen, perderemos autoridad espiritual, y seremos atormentados cada día de nuestra vida. La escritura nos enseña a no tener yugo desigual.

En 2 Corintios 6:14-15  el Señor nos da una orden y luego hace una serie de preguntas: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿ Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?"
 
Declaración
Señor Jesús, quiero  que tu presencia siempre me acompañe; quiero que seas tú quien me defienda. No temeré al enemigo físico o espiritual que intente hacerme daño. Me guardaré para ti Jehova mi Dios. Siempre te amararé, nunca me apartaré  de ti y nunca haré yugo desigual