lunes, 7 de agosto de 2017

El bálsamo de Galad



 Jeremías 8:19-22........ Se oye la voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra lejana ¿No está Jehová en Sión?   ¿No está en ella su Rey? ¿Por qué me hicieron airar con sus imágenes de talla,  con vanidades ajenas?  ¡Pasó la siega, se acabó el verano, pero nosotros no hemos sido salvos!    

 ¡Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; abrumado estoy, el espanto se ha apoderado de mí!       ¿No hay bálsamo en Galaad?    ¿No hay allí médico?  ¿Por qué, pues, no hubo sanidad para la hija de mi pueblo?

Galaad, una región al lado del Jordán, era una región muy hermosa. Había en ese lugar plantas de las cuales se extraía un bálsamo con propiedades curativas. Había también buenos médicos y hombres como Elías, llenos de el Espíritu Santo, que eran usados por Dios para sanar a os enfermos y resucitar a los muertos.

El Señor es un poeta, un enamorado  de su gente, cuando habla y dice: "no has visto a mi siervo Job no hay otro como él.” Al referirse a Juan dice: “entre los nacidos de mujer no hay otro como Juan el Bautista.” Al referirse a un lugar dice lo hermoso que es,  por ejemplo, habla de la hermosura del Carmelo y  del Líbano. Él se recrea en la hermosura de las cosas creadas por él.

Dios se nos ha manifestado de muchas maneras. En la escritura Él da órdenes precisas de que ante la necesidad no acudamos a otro si no a Él. Por eso dice: “¿acaso no hay bálsamo en Galaad?” que representa su unción y poder, lo que es de Él. ¿Por qué ir a Egipto (el cual representa al mundo lo que no es Dios)? 

Genesis 26:2. Dice: “allí  se le apareció Jehová, y le dijo: «No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.”

Isaías 31:1 dice  “¡Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda, confían en los caballos
y ponen su esperanza en los carros,   porque son muchos, y en los jinetes, porque son valientes;  pero no miran al Santo de Israel ni buscan a Jehová!”

 1 de Juan 2:15  dice "No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él."

 La palabra “mundo” (kosmos) no se refiere al universo, sino al “mundo separado de Dios, el mundo impío, el mundo que no tiene en cuenta a Dios, el mundo que insiste en sus propios caminos y rechaza el camino de Dios.”

La amistad con el mundo no quiere decir la amistad con gente pecadora. Cristo era amigo de pecadores, debemos ser amigos de pecadores para conducirlos a salvación.

En realidad, la “amistad” prohibida es la amistad con los caminos del mundo o sea, el pecado practicado por la gente mundana.

La palabra “mundo” aquí significa “mundanalidad”, una vida dedicada a las cosas materiales y a los fines y propósitos de este mundo (esta vida terrenal) y no tener en cuenta  a Dios.

Declaración

 Al contemplar la creación, observo que todo lo que hiciste es bueno y hermoso. Al analizar lo que Jesús, tu hijo, hizo por mí , al morir crucificado en una cruz tomando mi lugar, al pensar que por su  llaga he sido sanado, tengo que decir como el salmista: "cuán grande es Dios." Hoy propongo ante cualquier circunstancia de mi vida buscarte a ti en primer lugar porque sé que Jesús es ese bálsamo de Galaad y sin Él no obtendré nada

domingo, 6 de agosto de 2017

El altar de agradecimiento.



Gene 8:20 Luego edificó Noé un altar a Jehová, y tomando de todo animal limpio y de toda ave limpia, ofreció holocausto en el altar.   

La historia es la siguiente: Noé, advertido por Dios de que un diluvio como juicio caería sobre toda la humanidad, construye un arca donde se salva él y su familia. Al salir después de cuarenta días, lo primero que hace es edificar un altar y dice la escritura: “tomando de todo animal limpio y de toda ave limpia, ofreció holocausto en el altar.”          

El holocausto es un sacrificio en el que la víctima se consume totalmente sobre el altar, sin que ninguna de sus partes sea reservada para otros fines. La víctima debía ser sin defectos.

Años atrás, yo no era cristiano; mi esposa sí y Dios le advirtió, como a Noé, de un peligro sobre nuestras hijas. Dios le dijo: “dile a las niñas que se quiten de la terraza porque se va a trepar un carro.” (Esto no tenía lógica. La terraza era de un metro de alto). Ella demoró unos segundos y nuevamente le habló el Señor en tono más firme. Ella corrió al sitio donde estaban y les dijo que se quitaran y, en cuestión de segundos, un camión perdió el control y se trepó en el sitio donde estaban las niñas. Gracias a Dios, fueron obedientes y no les pasó nada. Pienso que no solamente se hubieran perdido las niñas, nosotros, ante tal tragedia, no hubiéramos sobrevivido.

Yo entiendo a Noé. Dios le salvó a sus tres hijos y a su esposa de morir; estaba agradecido, por eso le ofreció un excelente sacrificio de acción de gracias y  buscó lo mejor para ofrecerle.

Si  el Señor no me concediera otro milagro, igual siempre estaría agradecido; si nunca me hubiera llamado al ministerio, igual siempre vendría a adorarlo, como oveja o como pastor. Los títulos no influyen. Estoy agradecido; por eso le consagré mi vida sin reservas ni condiciones. Le dije: “haz conmigo como tú quieras…” Recuerda, el holocausto es un sacrificio donde se quema todo, nada se reserva. La ofrenda de Noé fue un holocausto de animales limpios.

Romanos 12:1 dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”

Los antiguos ofrecían animales a Dios por sus vidas, siguiendo la ley de Moisés. Ahora nosotros nos ofrecemos a nosotros mismos, como un sacrificio vivo, santo a Dios, según la ley de Cristo.

Por lo tanto, entendemos que nuestra manera de vivir en Cristo, debe ser en total dedicación a la voluntad de Dios. Nos hemos de ofrecer del todo a Dios.

El mejor sacrificio, la mejor ofrenda que podemos ofrecer a Dios somos nosotros mismos. 

Declaración

Padre, en este día, te doy gracias por librarme del pecado, y de la muerte. Gracias por guardar a mi familia cada día. Hoy propongo ser ese sacrificio vivo, santo y agradable para ti. Pido que tu Santo Espíritu sea en mi ayudándome, guiándome en todo momento. Gracias por Jesús, tu hijo.

 

sábado, 5 de agosto de 2017

Recuperando el huerto del Edén. (Tu hogar, tu familia, tu negocio, tu relación con Dios, tu paz)


Génesis 2:8 -9.......Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

Verso 15: Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

Edén significa delicia. En el huerto, Adán y Eva vivían en comunión con Dios. Satanás tuvo acceso a ese lugar; le dieron cabida. Quiero que usted compare el relato bíblico con su vida.

El diablo estará presente en la tierra hasta que sea arrojado al lago de fuego, al infierno, por tanto, al igual que en el huerto del Edén, él intentará entrar en su vida en su hogar, en su negocio, en la iglesia donde usted se congrega y en su ministerio para destruirlo.

¿Cómo entró? ¿Qué puerta le abrió Adán? Si usted analiza el relato, Adán tenía el poder de subyugarlo, (someterlo bajo sus pies). El Señor se lo entregó, como a usted se lo entregó Cristo.

Lucas 10:19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Cuando Adán fue confrontado por la tentación, él pudo rechazarla....el diablo le dijo “come; seréis como Dios.” El tenía que rechazarlo, no admitirlo.

Usted puede subyugar al diablo el cual siempre estará dando vueltas a su alrededor usted lo echa y el tratara de regresar, el pecado por el contrario no se subyuga tiene es que confesarlo y echarlo fuera de su vida, subyugar es sujetar dominar, que hace usted con un pecado sujetado, échalo  tu mismo de tu vida hoy mismo pues sí lo ocultas estarás bajo el dominio de satanás.

1 de Juan 3:8 “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio.”

Una mala amistad, un negocio con alguien que no ama a Dios, una relación con un enemigo de Dios puede alejarnos de su presencia de su gracia divina.

Adán era la imagen de Dios. Él no necesitaba hacer nada, sólo creer. Igual, el que está en Cristo hoy, es como Cristo; sólo necesita creer.

El hombre necio piensa que un pequeño pecado no afectará en nada su vida, se equivoca una sola relación de infidelidad, una relación homosexual, podrá terminar en un sida o en la destrucción  de una vida ocasionando la muerte o la destrucción del matrimonio. Y sacar a Dios de su vida.

Al admitir el pecado, al "tolerarlo", Adán estaba rechazando a Dios, lo sacó de su presencia.

Usted y yo sabemos qué es pecado y qué no es pecado. Usted debería rechazar cualquier pecado en su vida. Usted no debe tolerar personas que sean de influencia pecadora en su vida; si usted no les predica, usted es copartícipe con ellos.

Declaración
Señor, ruego, en el nombre de Jesucristo me ayudes. Propongo rechazar el pecado. Envía tu Santo Espíritu sobre mí. Prometo apartarme de toda persona que trate de influenciar sobre mí el pecado. Leeré más la Biblia y cada día haré mi devocional.

viernes, 4 de agosto de 2017

Mira cómo hablas


Mateo 12:35....... El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.  Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

 Podemos expresar nuestros sentimientos o emociones de muchas maneras, pero una de los métodos que más empleamos son las palabras y ellas determinan lo que hay en nuestro corazón.

 A veces decimos cosas sin pensar, se nos salen palabras negativas, de atadura para otras personas y que aparentemente no causan ninguna relevancia, pero hacemos daño cuando hablamos mal.

 Cuando alguien nos habla mal, notamos que en el fondo de nuestro corazón se van anidando esas palabras y nos llenan de dolor, amargura, resentimiento. Lo mismo ocurrirá cuando le hablamos mal a alguien.

 Llegamos con tanta alegría donde alguien a contarle nuestras aspiraciones o lo bien que nos están saliendo las cosas y  por los comentarios que haga esa persona, si es egoísta, querrá dañar nuestros sueños, tratará de opacar nuestra fe. Pero si esa persona ama a Dios, podrá bendecirnos con sus palabras.

 Dejamos que las palabras de los demás nos amarren, nos amarguen la vida. Cualquier cosa que nos dicen nos entristece, nos desploma, nos desanima, nos aflige y lo peor de todo es que esas palabras son mentiras, engaños que el enemigo nos quiere hacer creer.

 Las palabras duelen dependiendo de quién las diga, pero hay veces que nos duele lo que dice cualquier persona que no nos conoce realmente. También suele suceder que las personas que más nos importan y que más queremos nos dicen cosas que lastiman.

 Trata en lo posible de cuidar cada palabra que digas y también la manera en como las dices. No aceptes, rechaza, cancela, en el nombre de Jesús, cualquier palabra de maldición, o de atadura que te lancen; échalas por tierra, porque hay uno más grande que todos, ese es Dios, y tienes que creer en lo que Él ha dicho que tú eres, no lo que la gente dice que eres.

 Tú y yo somos hijos de Dios, somos linaje escogido, pero tampoco podemos destruir la moral de nuestro prójimo, hablando mal, juzgando, criticando. El Señor nos ha mandado a que declaremos palabra de bendición, de gozo, esperanza hacia los demás.

 Declaración 

Señor, te ruego, en el nombre de tu hijo Jesús, que me guardes de proferir palabras incorrectas contra cualquier persona. Ruego que me des un corazón bueno como el tuyo. Enséñame a bendecir. Guarda también mi corazón de aceptar palabras que sean contrarias a tus promesas

jueves, 3 de agosto de 2017

La moneda perdida


Lucas 15:8   ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.  Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.  

Hay tres parábolas en la Biblia que nos hablan de lo que se pierde y es hallado. Una de ellas habla de una oveja que se pierde de su redil, en la parábola de la oveja perdida; y el pastor va y la busca hasta encontrarla. Otra nos habla de un hijo que se va de la casa y arrepentido regresa, en la parábola del hijo pródigo;  pero la más impactante es la de una moneda que se pierde en una casa.

¿Cuántas monedas se han perdido sin salir de la casa? Porque la moneda no se perdió en la calle, el dracma se perdió dentro de la casa y es posible que estemos dentro de una congregación (iglesia) o de un sistema religioso pero perdidos en propósito. 

 Cuando el Dueño de nosotros no nos puede usar, cuando ese Dios Todopoderoso no puede emplearnos, cuando no podemos ser útiles en sus manos, somos como la moneda que se perdió en la casa; sabemos que está pero no me puedo comprar nada con ella. El Señor quiere encontrarnos para hacer una buena inversión con nuestra vida. 

Dice que la mujer encendió una lámpara e hizo una buena limpieza. Cuando nosotros nos perdemos del camino que Dios ha trazado para nosotros, necesitamos de su Palabra, la cual es una lámpara que alumbra nuestro camino.

Tenemos que limpiar de nuestra vida  todo  pecado. Esta mujer tuvo que remover todo para buscar el dracma  perdido. En una casa desordenada es más fácil que las cosas se pierdan, que un hijo se descarrile fácilmente. Tú debes tener Palabra y orden para que no se pierda nadie en tu casa.

Quien les escribe estaba perdido y no fue hallado en un templo; fue hallado en el patio de una casa con media botella de ron por  “alguien”  que se atrevió a predicar en medio de borrachos.   

Tenemos un valor superior al oro, la esmeralda, los diamantes, o las perlas pero escondidos o perdidos, a pesar del valor, no podemos  ser utilizados. Cuando somos encontrados por el Señor, hay un gran gozo en el cielo. Debes anhelar ser encontrado por el Señor pero también debes buscarlo. ¿Qué tal si, a partir de este momento, propones en tu corazón buscarlo en ruego y oración, si permites que otra persona te hable de su gran amor?


Declaración 

Señor, en este día me arrepiento de todos mis pecados, y de hacer resistencia a que otras personas me hablen de tu gran amor, al entregar a tu hijo Jesús por mí.  Sé que andas en mi búsqueda. Hoy rindo mi vida. Propongo buscarte como nunca antes. Sé que eres hallado de los que te buscan. Gracias por tu paciencia.

 

 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Atraído por el fuego



Éxodo 3:1 .......Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro,  sacerdote de Madián,  llevó las ovejas a través del desierto,  y llegó hasta Horeb,  monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza;  y él miró,  y vio que la zarza ardía en fuego,  y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión,  por qué causa la zarza no se quema.

 
Moisés, abandonado de niño, perseguido en su juventud, tartamudo, inseguro, sin fe, lleno de argumentos: “no puedo”, “no quiero”, un día fue atraído por una llama de fuego y  al ir a ese lugar tuvo un encuentro con Dios  y su vida cambió. 

Al momento, expuso ante el Señor todos los argumentos que había en su corazón, ocasionados por su vida anterior, por la mala influencia de la crianza y las enseñanzas de alguien como el Faraón que no conocía a Dios. Pero en el encuentro, el Señor derriba todos sus argumentos y Moisés experimenta un cambio en su vida.

Luego se convirtió en uno de los más grandes héroes de la Biblia al librar a toda una nación de la  esclavitud. Cuando regresó del encuentro con Dios, su rostro resplandecía. Y lo ve usted, luego, conduciendo a millones de personas a un verdadero encuentro con Dios.

Si el padre o la madre no vienen a un encuentro con Dios, por medio de Cristo, ¿cómo llegarán sus hijos?

Si  Moisés no acude al encuentro con Dios, su nación no hubiera salido de la esclavitud. Como padres de familia necesitamos buscar a Dios por el bien de nuestros hijos.

Es posible que usted tenga hoy muchas preguntas que hacerle a Dios. Quisiera saber el porqué de ciertas situaciones en su vida: ¿por qué fue abandonado por sus padres siendo pequeño? ¿Por qué nada de lo que emprende hasta ahora le ha dado resultado?

¿Le gustaría recibir un consejo de parte de Él? Lo ideal es escuchar el consejo de Dios; siempre será "el mejor consejo."

Quizá se encuentra desesperado, angustiado, en depresión, o simplemente con estrés  por una situación que ni usted ni nadie puede resolver y simplemente “no sabe qué hacer.”

Es posible que tenga preguntas acerca de la religión que le gustaría que sólo Dios le respondiera.  ¿Cuál es la verdad? ¿Cuál es el verdadero camino, la verdadera religión etc.? Es posible que usted esté enfermo y necesite un milagro. Le comento: usted necesita un encuentro con Dios.

Si te encontraras con él hoy, ¿qué le pedirías? ¿Qué le preguntarías?

Declaración 

Señor, hoy acudo al llamado, a la invitación que me haces a tener un verdadero encuentro contigo. No dudo en nada que mi vida será transformada al estar en tu presencia y escuchar tu voz. Sé que tus pensamientos son de bien para mí.

 

 

martes, 1 de agosto de 2017

La necesidad de tener un encuentro con Dios


 Jeremías 29:13..........Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

Dios creó al hombre desnudo, y cada día tenía un ENCUENTRO con Él. Un día, el hombre no asistió al encuentro, Dios lo buscó, lo llamó. 

El argumento fue: “me escondí porque estaba desnudo.” Igual hoy, utilizamos miles de argumentos para no tener un encuentro con el Padre: “estoy ocupado”, “no tengo tiempo”, “estoy trabajando”,  y pasan los años y no tenemos un encuentro con el Señor…

Adán y Eva vivían bien con Dios, tenían comunión con Él, pero un día pecaron, y sus vidas cambiaron para mal.

Su actitud fue alejarse, esconderse de Dios, empeorando su situación.

Mis hermanos, lejos de Dios, las cosas andan muy mal; cerca de Dios, hay bendición. Debemos buscarlo.

Las escrituras mencionan cómo el mundo antiguo desapareció a causa del pecado en gran extremo. Las escrituras mencionan que los tiempos actuales son iguales. Si no buscamos a Dios por medio de Cristo Jesús, nuestras vidas serán un caos.

En aquellos tiempos la familia de Noé alcanzó la gracia, la salvación. Acudieron  a un  encuentro con Dios en un arca. Todos en el pueblo fueron invitados. Durante 120 años Noé predicó para que se arrepintieran de sus pecados y entraran en el arca de salvación que representaba a Cristo. Pero sólo ocho (su familia) aceptaron la invitación.

Jacob, otro personaje bíblico, necesitó un encuentro que cambiara su naturaleza y le diera un nuevo rumbo a su vida.
Jacob era un truhán, un bandido, perseguido por su hermano quien lo quiere matar. Un día se encuentra con Dios, hace las paces con Dios y él le libra y lo pone en Paz con su hermano y se reconciliaron. 

Cuando estamos en paz con Dios, él nos pone en paz con nuestros enemigos. Pronunció Jacob después del encuentro: “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”

El encuentro es una oportunidad que Dios nos da, primero que todo, para reconciliarnos  con Él y después con nuestros familiares y con el resto de los hombres.

Es una oportunidad de restaurar nuestras vidas, nuestras relaciones, y nuestro hogar.

El Señor dice: "quiero que seas prosperado en todo, así como prospera tu alma."

En un encuentro podemos hallar provisión. El Señor nos quiere bendecir en todas las áreas de nuestra vida.

El que nos dio la salvación, ¿cómo no nos dará todo lo que necesitamos para estar bien físicamente?

Declaración 

Padre, de verdad, sé que necesito una nueva oportunidad en mi vida, en mi hogar, en mis relaciones.

Dice tu palabra que si te busco, tú me responderás. Hoy reconozco que tengo necesidad de tener un encuentro contigo. Propongo buscarte en las madrugadas, propongo apartarme tres días en el lugar que tú escojas, para estar a solas contigo.