miércoles, 30 de diciembre de 2015

Una gran promesa


Isaías 65:21....... Edificarán casas y morarán en ellas; plantarán viñas y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. 

"No trabajarán en vano ni darán a luz para maldición, porque son linaje de los benditos de Jehová, ellos mismos y también sus descendientes.  Antes que clamen, yo responderé; mientras aún estén hablando, yo habré oído." (Isaías 65:23-24)

Esta gran promesa tendrá efecto cuando usted acepte el gobierno de Cristo en su vida. De no ser así, será todo lo contrario:

"y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. (Deuteronomio 28:29)

Cuando Dios no gobierna nuestras vidas, todo nuestro esfuerzo y trabajo es para que lo disfrute otro que no se esforzó y trabajó. Con mucha dificultad levantaremos a nuestros hijos y nadie nos garantizará su futuro.

Cuando Cristo gobierne en nuestras vidas, todas las promesas de Dios serán para nosotros y para  nuestros descendientes.

Dice Isaías 61:6  "Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. 

En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo."

1 de Pedro 2:9 dice: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable."                                                                                                                 

Apocalipsis 5:10  dice: "y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.                                                                                                       

Pregúntese, ¿qué tengo que hacer para que Él gobierne mi vida, mi hogar, mis finanzas, mis propiedades?

Oración 
 Señor, perdona mis pecados, y mi rebeldía. Me arrepiento de haberte ofendido. Quiero comenzar una nueva vida. Hoy acepto el gobierno de Jesucristo, tu hijo, en mi vida, en mi hogar, en mis actividades, y en mi lugar de trabajo o de estudios

martes, 29 de diciembre de 2015

Jesus llora por nosotros



Juan 11:33-35 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis?
 Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró.


Las escrituras solo hablan de que Jesús lloró 2 veces y no fue precisamente cuando le golpearon con un látigo hasta arrancar su carne, ni cuando lo golpearon con un palo en su cabeza,  ni cuando colocaron una corona de espinas sobre su cabeza  o cuando escupieron su rostro, ni cuando mecieron su barba queriéndola arrancar ni cuando los clavos atravesaron sus manos y sus pies. Él no lloró en esas ocasiones. Él sólo decía, “Padre, perdónalos que no saben lo que hacen.”

La primera vez que Jesús lloró fue cuando realizó una visita a casa de María y a Marta. Lázaro, hermano de ellas, había muerto. Lloró porque Lázaro se había perdido en el infierno. Estaba en el lugar de tormento. Eso le dolió más que los golpes y los clavos. Para el padre es muy doloroso que un hijo se pierda, que no triunfe, que se enferme. Jesús había visitado infinidad de veces a Lázaro. Al parecer, éste nunca aprovechó su visita, no aprovechó el tiempo de su salvación……..Recuerdo un hermano que nos visitaba cuando yo no era creyente. Le saludaba y me alejaba de donde él se encontrara  y lo dejaba hablando con mi esposa y mi hija. Yo me decía, “la visita no es para mí.” No aproveché el tiempo de visitación, de mi salvación. En ese momento, lo retrasé.

Lucas 19:41-42 Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: !Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.

Su segundo llanto fue cuando visitó la ciudad de Jerusalén. La vio proféticamente lejos de Dios: destruida, en ruinas, sus mujeres…….sus niños……..esclavizada, enferma y sin paz. Jesús había visitado muchas veces Jerusalén, mas ésta ni le creyó ni le aceptó. “A los suyo vino mas los suyos le rechazaron,” dice el evangelio de Juan.

Es, precisamente, en ese lugar que, luego de haber sido recibido con palmas y con aclamaciones, a los pocos días, esas mismas voces decían “¡crucifícale, crucifícale!”. En ocasiones, recibimos con gozo la palabra de Dios, pero luego con nuestras acciones es como si fuéramos de los que gritaron “¡crucifícale!”

La causa de su llanto, como puedes apreciar, es por el dolor al saber que esas almas se pierden. El pago por nuestros pecados fue su sacrificio, el que nos trajo salvación. No debemos menospreciar ese sacrificio. Si ya aceptaste a Jesús, el siguiente paso es que le prediques a otros acerca del de Jesús.
 
Oración.
Señor Jesús, sé que he sido la causa  de tu llanto en más de una ocasión; primero, al ser rebelde a tu llamado para arrepentimiento, y segundo, al no predicarle a otros de la salvación. Hoy te prometo no ser más causa de tu llanto. Le hablaré a multitudes de tu sacrificio y seré obediente a tu llamado

El ministerio de reconciliación



2 de Corintios  5: 17....... De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.    
 
En el jardín del Edén se estableció la necesidad de la reconciliación. Fue allí, en Adán y Eva, que la humanidad rechazó a Dios, abriendo así un gran abismo entre Dios y la humanidad, que sólo Cristo pudo cerrar.

Inmediatamente, Dios comenzó a reconciliar a la humanidad con Cristo proveyendo un camino para cerrar el abismo que crea el pecado.  En el sacerdocio del antiguo pacto Dios le dio a Israel un pacto que incluía un sistema de adoración con sacrificios de animales para proveer una ilustración clara de cómo el abismo del pecado se cierra a través de sacrificios sustitutos.
                                                                                                                                                                      Jesús es el centro del plan de Dios para la reconciliación. Todo en la Biblia señala hacia él: su vida, su sacrificio, su obra.

Dios tiene una parte para usted en su gran obra maestra de reconciliación.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios os exhorta por medio nuestro, rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconciliaos con Dios!" (2 Corintios 5:17- 20). Dios está haciendo un llamado, ofrece cerrar el abismo del pecado en la vida de las personas. ¿Cómo hace él este llamado? Por medio de personas como usted. Dios nos ha dado el ministerio de informar a otros como pueden encontrar la reconciliación que usted ya recibió.
 
Ministrar significa servir. El ministerio de reconciliación es nuestro llamado a servir de tal manera que la reconciliación mediante Jesucristo se dé a conocer y sea así disponible a otros.

En este maravilloso ministerio siempre hay necesidad de más servidores, personas que han sido reconciliadas con Dios y están dispuestas a alcanzar a otros.
                              
Mientras imitamos a Jesús estamos envueltos en el sacerdocio del nuevo pacto de la obra de Dios, no ofreciendo sacrificios de animales, pero ofreciéndonos a nosotros mismos como "sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Romanos 12:1).
                                                                                                                 
Cada miembro de la iglesia es un ministro de reconciliación.

Oración

Gracias te doy, Señor, por  tu hijo Jesucristo, mediante el cual fui reconciliado contigo. Gracias por creer en mi como un ministro de reconciliación para alcanzar a otros para salvación. Hoy acepto ese llamado y te prometo que daré a conocer de tu sacrificio a multitudes 

lunes, 28 de diciembre de 2015

La Paz de Dios



Isaías 26:3...... Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor 
está la fortaleza de los siglos.

Creo que Dios cumplirá cada una de sus promesas sin faltar una de ellas, pues Él es fiel y nunca  miente. Él es Santo. Alguna de las promesas mencionadas en las escrituras, en ocasiones, tardan en cumplirse. De acuerdo a los propósitos divinos, el Señor trata con nuestro carácter por medio de ciertas circunstancias en nuestra vida.

Pero de todas las promesas hay una cuyo cumplimiento es instantáneo. Me refiero a que, cuando recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, la Paz en nuestros corazones es experimentada de manera instantánea. Al ser reconciliados con Dios, nuestra alma deja el temor propio de todo aquel que ha hecho algo malo y experimenta el amor de Dios acompañado de una paz sobrenatural.

No solamente usted sentirá paz personal, también sus enemigos sentirán paz y todo plan perverso que había en su contra será disuelto, por haber usted aceptado a Jesús como su salvador.

Proverbios 16:7 dice: Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún  a sus enemigos hace estar en paz con él.

Cuando el hombre se reconcilia con Dios por medio de Jesús, sabiduría le es concedida, y todo su andar cambiará. "Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz" ( proverbios 3:17).

La Paz es un fruto inmediato de la relación con el Espíritu Santo Dios. "Mas el fruto del espíritu es amor, gozo, Paz"  (Gálatas 5:22).

Jesús, nuestro Señor, lo dijo al mencionar que él mandaría su Espíritu a nosotros y que nunca estaríamos solos: “mas  el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho."

 "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo."

Usted puede alcanzar esta paz en este instante, tan sólo con recibir a Jesús como su salvador, y la puede conservar todos los días de su vida, guardando cada uno de sus mandamientos y entonces podrá citar, en algún momento que la angustia intente llegar: 

"Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado."

Oración

Padre que estás en los cielos, hoy me arrepiento de todos mis pecados, y abro mi corazón para que Jesús habite en él. Declaro que todos los días de mi vida, bien temprano, meditaré en la lectura de su palabra y perseveraré en ella.




domingo, 27 de diciembre de 2015

El tendrá cuidado de nosotros



Isaías 43:1......Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

Es posible que usted haya escuchado, o leído en las noticias, que en un siniestro aéreo donde no había esperanza, hubo sobrevivientes, o en los terremotos, en los grandes incendios o en los maremotos, alguno de ellos testificó que en los momentos difíciles Dios estuvo con ellos.

"Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti." Esta promesa de Dios tiene que ver con su fidelidad. Dios es fiel y él cumplirá lo que él promete.

Aún en medio de la muerte, cuando el corazón nuestro se paralice, él tendrá cuidado de nuestra alma. Dios tiene cuidado de nosotros en todas las condiciones, tanto físicas como espirituales.

Salmos 23:4  dice "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento."

La escritura dice en Juan 16:33 "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."

Es importante que usted se asegure de tener un pacto con Dios por medio de Jesucristo. Si  usted  cree que Jesús murió por usted, tomando el lugar que le correspondía, si sinceramente ha experimentado un verdadero arrepentimiento y es obediente a su palabra, usted está bajo esta promesa.

Esta promesa de cuidarnos en medio de la dificultad nos permite vivir tranquilos. Una de la traducciones  de la palabra salvación, en su original hebreo y griego, precisamente es estar tranquilos confiados en El.

Si somos infieles (incrédulos), Él permanece fiel, pues no puede negarse El mismo. (2 Timoteo 2:13)

Reconoce, pues, que el Señor tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda Su pacto y Su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que Lo aman y guardan Sus mandamientos. (Deuteronomio 7:9)

Él guardará a nuestros hijos. Él tiene cuidado de los huérfanos y de las viudas.

Oración 
Señor, creo que Jesús murió a causa de mis pecados y resucitó para justificarme delante de ti. Cada mañana al despertar, sé que en ti mi Dios puedo confiar pues tú me sostienes con tu gran fidelidad. No tendré temor de mal alguno

sábado, 26 de diciembre de 2015

El velo será quitado



Salmo 32:8......Te haré entender y te enseñaré el camino en
que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.”



Esta promesa nos habla del gran amor de Dios. 

El salmista decía que “en pecado fuimos formados”, pues nuestros padres nos engendraron bajo pecado.

 La escritura dice que "Teníamos el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en nosotros  había , y por la dureza de nuestro  corazón.

”

Y la promesa de Dios dice: "te haré entender  y te enseñaré.”  En realidad, antes de tener un verdadero encuentro con Cristo, nos era imposible entender la Biblia. 

Leíamos pasajes tan sencillos y tan claros como el de "no harás imagen de nada de lo que está arriba en cielo ni en la tierra ni le adorarás " y lo hacíamos.

O este otro: "la paga del pecado es la muerte" y cometíamos pecado como algo natural, por lo cual estábamos  condenados a la muerte eterna.



Rezábamos la oración del “Padre nuestro" repetitivamente, y  no entendíamos lo dicho ahí por nuestro señor Jesús en cuanto al hacer la voluntad de Dios y el perdonar a quien nos ofende.

2 de Corintios 3:14 dice de los israelitas "Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado."

Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 


Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará." Esto que le acontece a este pueblo es lo mismo que sucedió con nosotros.  Teníamos un velo, no entendíamos.

Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y único  salvador, cuando usted pronuncia: “Señor Jesús, te invito a mi corazón,”  su razón, su entendimiento es abierto. Una venda cae de usted. 

Podrá comprender las escrituras. Usted será libre “porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.”



"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor." 2 de Corintios 3:17




Oración


Padre que estás en los cielos, ruego, en el nombre de Jesús, me hagas entender tu palabra conforme a tu promesa. Gracias Señor Jesús porque sé que quitarás el velo que me impide entender tu palabra, y tus propósitos para mí.


jueves, 24 de diciembre de 2015

La gracia de Dios


Tito 2:11.....La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad, y nos enseña que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.



La  gracia es un regalo de Dios, es su perdón inmerecido.



Es algo comparado con que una persona  te estafe, te robe toda tu fortuna, te ofenda al grado máximo, te maltrate, te dañe o mate a tu hijo o a tu hija y tú le digas “tranquilo. No pasó nada. Estamos en paz.”  Y que tú puedas hablar con él o con ella sin recordar ni traer a memoria lo que te hizo .



Al escupir el rostro de Jesús, desnudarlo y burlarse de Él; al golpear su rostro hasta perder su parecer; el arrancar su piel con un látigo, luego clavarlo y colgarlo de una cruz daría pie a una venganza, a un castigo, sobre los culpables y sus descendientes. 

Cuando hay ofensas de este tipo, se pagan hasta con la familia del agresor. En este caso, el castigo debería recaer sobre cada uno de nosotros.



Si esto se lo hacen al hijo de un gobernante humano, por ser de otro estado o nación, habría una guerra. El más agraviado que es Jesús decide, ahí clavado en la cruz, perdonar y decirle a su padre: “perdónalos, pues no saben lo que hacen.” ¡Esto es Gracia! 



Jehová, El padre, decide, a causa del mal que le hicieron a su hijo, perdonar todos tus pecados; devolverte un esposo o esposa transformado en una nueva criatura; a los hijos abandonados por los padres, devolverle el cariño de sus padres; a los que le han robado en los negocios, en las empresas, decide devolverles con intereses todo lo perdido.....!Esto es gracia!



El tiempo de La gracia de Dios para los hombres empezó el día que Jesús entregó su cuerpo y murió en la cruz tomando el lugar de todo los pecadores y finalizará el día que él regrese por la iglesia, lo cual nadie sabe pero hay señales de su venida.



Estamos en un periodo de gracia, el cual un día terminará, por lo cual hay que hacer provisión.


Cuando anuncian un huracán las personas compran alimentos, lámparas, medicinas. Todos se proveen de agua y se meten en un refugio.



Si usted cree a la palabra, usted deberá proveer los medios para subsistir cuando termine la gracia de Dios. Finalizado este el período, lo que viene es peor que el más grande de los huracanes y terremotos juntos.



Esos medios son: arrepentimiento de sus pecados hoy, y no mañana; caminar en Santidad y consagración. Usted ya comprende: vivir apartado para Dios, servirle, ganar a otros para su reino, y buscar la llenura del Espíritu Santo.



Oración


Te amo Señor por tu gran misericordia hacia nosotros los pecadores. Ciertamente nuestros antepasados, nuestros padres y nosotros hemos pecado contra ti, y tú has pasado por alto todo esto solo por tu gracia. Hoy me arrepiento de todos mis pecados, y aceptó el señorío de Jesús en mi vida