sábado, 30 de enero de 2016

Promesa día 31 Él te dará fuerzas nuevas



Isaías 49:31.......Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Dios  promete darnos nuevas fuerzas tanto físicas como espirituales. Puede que, en ocasiones,  te sientas cansado, sin energías, sin ánimo para el día que empiezas, pero recuerda que: "Él da fortaleza al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas." (Isaías 40:29).

En esta promesa el requisito para recibirla es esperar: "Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas."

Esperar en cuanto a Dios es descansar en Él, confiar en Él, y  tener fe en Él.

Si se trata de que no tienes fuerza física ni recursos físicos ni tiempo para emprender algo que sea justo, correcto y de acuerdo a la voluntad de Dios, simplemente ora a Dios, coloca tu petición delante de Él y descansa que Él se encargará de darte la fuerza, los recursos y el tiempo.

 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Si se trata de que no tienes fuerzas espirituales, para vencer las tentaciones (todas ellas son del diablo), el desánimo, la desilusión; si el engaño de alguien te ha quitado el empuje emprendedor, o alguien te subyuga al punto de ser un esclavo de lo que él (ella) dice, recuerda:

Habla con Dios, que es lo mismo que orar, pide perdón por todo pecado u ofensa cometido por ti contra Él, acepta a Jesús como tú Señor, y renuncia a todo aquello que te afecta, descansa en Él y espera. Él te promete:

"No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10)

Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: “No temas, yo te ayudaré.” (Isaías 41:13)

Declaración

En Jehová confiaré, en Él  esperaré y en Él descansaré, porque Él me dará la fe, la  fuerza y los recursos para salir adelante. Él me tomará de su mano derecha y me sostendrá. Él me dará de su Espíritu y seré renovado en una nueva criatura.



Promesa día 30 Una promesa de amor


1 Juan. 4:15-16.......Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

Sin duda esta es la más grande de las promesas: "el que confiese que Jesús es el hijo de Dios ha creído en  el amor que Dios nos tiene y por tanto Dios estará en él."

Para manifestarnos su amor,  Dios entregó a su único hijo: " Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16)

Aquí la promesa se activa en tu vida creyendo y confesando. Entiéndalo de esta manera, creyendo y predicándolo. ¿Cómo van a conocer las otras perdonas del amor de Dios si no hay quien les predique?
Todo aquel que predique (confiese) a Cristo experimentará  en su ser un gozo y una paz. Si aún no lo ha hecho, comience hoy mismo y se convencerá del amor de Dios hacia usted.

Esta promesa va en cadena: "Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.” (1 de Juan 4:11-12)

Es hora de manifestar el amor de Dios que sobrepasa todo entendimiento.

Ninguna religión, ninguna filosofía, ningún ser humano, ninguna actitud nuestra podrá darnos lo que está promesa nos ofrece. No se engañe a sí mismo: "satisfacción no es lo mismo que amor." Usted se siente satisfecho cuando realiza una buena obra pero si no tiene a Cristo no tiene amor.

La Escritura es clara al respecto: "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy."

 "Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve."(1  Corintios 13:1-3)

El que no confiesa a Cristo no tiene la promesa del amor. Invirtiendo esta frase: el que no manifiesta amor, no tiene a Cristo

Declaración 
Declaro que Jesucristo es el Señor. Creo que cargó sobre su cuerpo todos mis pecados, todas mis enfermedades, y toda maldición. Predicaré de su gran amor a toda criatura,
al entregar su vida por mí y por ti.


jueves, 28 de enero de 2016

Promesa día 29 Seremos reconciliados por su sangre



Efesios 2:12.......En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Cristo trajo La Paz entre el cielo y la tierra. Él dijo: "nunca más tendré memoria de tus iniquidad.” Él quiere tener comunión con nosotros. Hoy podemos tener acceso a todos los pactos y a todas las promesas de Dios por medio de La sangre derramada por Cristo Jesús.

El pecado había hecho separación entre Dios nuestro creador y nosotros. Dice la Biblia "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.”

"Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación." (Romanos 8:8-11)

Ser justificado y reconciliado con Dios por medio de la sangre de Jesús nos da derecho a reclamar las promesas (no es pelear con Dios; es solicitar las promesas), derecho a ser libres de las maldiciones, de la ruina, de la miseria, de la enfermedad y del diablo. Ya éste no tendrá poder sobre nosotros.

La sangre derramada de Jesús es una promesa para aquel que se arrepienta y crea en su sacrificio. 

La Biblia nos enseña que esta promesa es para todo aquel que crea; no tiene nacionalidad, ni raza ni color, ni religión alguna.....la condición para recibirla es sólo creer que Jesús murió tomando nuestro lugar, cargando nuestros pecados, enfermedades y maldiciones.

Apocalipsis 7:14 dice "Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Si usted cree su expediente está limpio y usted es el heredero de las promesas de Dios.

Colosenses 2:13-14 dice: " Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.

Declaración 
Creo que Jesús murió tomando el lugar que me correspondía a mí. Creo que su sangre derramada borró todos mis pecados y limpió mi conciencia. Creo que el acta de los decretos en mi contra fue anulada, y que toda deuda fue cancelada

Promesa día 28 Disfrutaremos de la obra de nuestras manos


Isaías 65:21....... Edificarán casas y morarán en ellas; plantarán viñas y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. 

"No trabajarán en vano ni darán a luz para maldición, porque son linaje de los benditos de Jehová, ellos mismos y también sus descendientes.  Antes que clamen, yo responderé; mientras aún estén hablando, yo habré oído." (Isaías 65:23-24)

Esta gran promesa tendrá efecto cuando usted acepte el gobierno de Cristo en su vida. De no ser así, será todo lo contrario:

"y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.” (Deuteronomio 28:29)

Cuando Dios no gobierna nuestras vidas, todo nuestro esfuerzo y trabajo es para que lo disfrute otro que no se esforzó y trabajó. Con mucha dificultad levantaremos a nuestros hijos y nadie nos garantizará su futuro.

Cuando Cristo gobierne en nuestras vidas, todas las promesas de Dios serán para nosotros y para  nuestros descendientes.

Dice Isaías 61:6  "Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes.” 

En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo."

1 de Pedro 2:9 dice: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable."                                                                                                                 

Apocalipsis 5:10  dice: "y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.                                                                                                       

Pregúntese, ¿qué tengo que hacer para que Él gobierne mi vida, mi hogar, mis finanzas, mis propiedades?

Declaración 
 Señor, perdona mis pecados, y mi rebeldía. Me arrepiento de haberte ofendido. Quiero comenzar una nueva vida. Hoy acepto el gobierno de Jesucristo, tu hijo, en mi vida, en mi hogar, en mis actividades, y en mi lugar de trabajo o de estudios.


miércoles, 27 de enero de 2016

Promesa día 27 Él te oirá en el día del conflicto.


Salmos 20:1.......Jehová te oiga en el día de conflicto. El nombre del Dios de Jacob te defienda, Te envíe ayuda desde el santuario, Y desde Sion te sostenga. Haga memoria de todas tus ofrendas,
Y acepte tu holocausto.

Esta promesa está basada en tus ofrendas hacia Dios y en el hecho  de que éstas sean aceptadas por El.

No creas que a Dios le puedes comprar con tus diezmos u ofrendas o lo que puedas ofrecer. Hay ofrendas que Dios no acepta. Aunque suena duro a nuestros oídos, su palabra dice:

"No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro."( Deuteronomio 23:18)

Así como nuestros buenos deseos y pensamientos son la materia prima con la cual Dios nos dará mucho más de lo que podamos imaginar, nuestras ofrendas, hechas con un corazón sano, serán las que hablarán por nosotros en el día del conflicto. Ellas activarán la promesa que dice (que Dios) "Haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto."

Esta promesa nos confronta en el sentido de que Dios no nos oirá y mucho menos nos responderá cuando a Él clamemos si no hay una ofrenda que nos represente. Recuerde que Jesús se ofrendó a sí mismo por nosotros, los pecadores. Esa ofrenda habla por todos aquellos que en ella creen y se han arrepentido de sus pecados.

Entonces usted se preguntará de qué ofrenda se trata si ya Jesús se entregó por nosotros. La Biblia dice que nuestras alabanzas a Dios son ofrendas agradables a Él. "Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. (Hebreos 13:15)

Malaquías 3:8-10 dice: ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Declaración 
Declaró que Jesús es mi Señor. Creo que él murió tomando mi lugar en la cruz. Mi alabanza será para Él. Pagaré mis diezmos y a Dios ofrendaré del fruto de mi trabajo. La primicia de todo lo que él me entregue a Él la daré

lunes, 25 de enero de 2016

Promesa día 4 Ninguna arma contra ti prosperará



Isaías 54:17......Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.

Esta promesa hace parte del legado que nos corresponde por haber sido hechos herederos de nuestro Padre que está en los cielos. Los que no han tenido el privilegio de creer en Jesús, ni de aceptarlo como su único y suficiente salvador, viven por la ilusión de que algún pariente les deje una herencia y su condición de vida cambie.

Pero los que hemos creído esperamos preciosas y grandísimas promesas, para que por medio de ellas lleguemos a ser participantes de su naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. (2 Pedro 1:4) 

El Señor promete: "Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir"

"Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová." (Isaías 54:17)

Cuando Isaías dice que ninguna arma forjada contra nosotros prosperará, se refiere a que nadie ha hecho el arma que pueda destruirnos, ni siquiera Satanás. De manera que si permanecemos siempre bajo la cobertura de Dios, el enemigo no tiene poder contra nosotros. Esto nos garantiza que si hacemos la voluntad de Dios, Él nos concederá todos los deseos de nuestro corazón y el diablo no podrá impedirlo, ni mucho menos destruirlo.

Note que cada promesa tiene una condición. En este caso en particular es ser heredero. Romanos 8:16 dice "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

La promesa también nos proporciona autoridad para condenar toda palabra que venga en contra de ti, así que no hay palabra de envidia, ruina, fracaso, enfermedad, que pueda hacer efecto en nuestras vidas, porque por su sangre obtuvimos la victoria y nuestro enemigo fue exhibido públicamente en la cruz del calvario.

Declaración
Declaro que no tendré temor alguno del enemigo que se levantare contra mí, sea espiritual o sea terrenal, pues Dios estará conmigo. Confío en su promesa de que no existirá arma que pueda ser usada en mi contra, pues soy un heredero de su gracia inmerecida por mí. 







Promesa día 3 Dios promete bendecirnos


Deuteronomio 28:1-2..... Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

La Biblia contiene todas las instrucciones del Padre para cumplir sus promesas. Es como un manual. De cierto si la consultáremos, todos los días obtendríamos las promesas de paz, sanidad y una guía en nuestro andar.

La condición de las promesas de bendición tiene tres requisitos.

La primera. "Oír atentamente." El escuchar con atención es bien necesario, pues cuando tú meditas en lo que escuchas de Dios se produce el milagro de La Paz y de la sanidad. 

Dice el Salmo uno que son bien felices los que meditan en su palabra de día y de noche; que son como árboles plantados junto a corrientes de aguas que siempre dan frutos; que sus hojas no caen y que todo lo que hacen prospera.

Usted debe ir a una Iglesia cristiana, hacer parte de un discipulado, escuchar palabra de Dios. Es mejor que tomar pastillas para el estrés, la depresión, y el insomnio.

La segunda. "Guardar la palabra." Acontecerá  que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

Guardar es memorizar. Cuando vienen las tentaciones, o los malos pensamientos puestos por el diablo, siempre tendrás una palabra guardada para contrarrestar esos dardos o flechas lanzadas contra ti. El enemigo te dirá “tienes cáncer.” Tú citarás Isaías 53..."Ciertamente llevó él nuestras enfermedades.....por su llaga he sido curado." Esto lo harás si tú lo crees y lo confiesas, actúa y sana tu cuerpo.

Si viene la intranquilidad y recuerdas aquel pasaje que es una promesa en Isaías 26:3  "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado," tú lo recitarás y al instante La Paz vendrá a ti pues es una promesa de Él.

La tercera. Poner por obra. Desde niños hemos escuchado "robar es malo," "honra a padre y madre,"         "no desearás a la mujer de tu prójimo." Esto sería el cumplimiento de la primera y segunda condición. La tercera  es poner por obra lo que ya he memorizado. No obtendré la promesa si no pongo por obra lo que ya sé. Note que la palabra dice: “Acontecerá  que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos…”

Deuteronomio  28:2  continúa diciendo "Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

Declaración
Declaro que a partir de este día leeré y meditaré en la palabra de Dios. Escucharé lo  que dice el Señor, lo memorizaré y lo pondré por obra. Ruego, en el nombre de Jesús, que me dé sabiduría para comprender lo estudiado