domingo, 26 de julio de 2015

La reconciliación


Levítico 23: 27......A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios.


La palabra hebrea traducida como expiación en el antiguo testamento quiere decir “cubrir” o “esconder con una cubierta”. Los ritos y eventos de ese día para los israelitas eran símbolos de la obra de redención hecha por Jesucristo siglos después.

Ese ritual tenía  dos partes: La primera la ejecutaba el pueblo, tres millones de personas aproximadamente. Se afligían el cuerpo ayunando y  también afligían su alma confesando sus pecados.

El pueblo tenía que dejar todo trabajo y afligir sus almas en aquel día.  Eso indicaba arrepentimiento; la tristeza por haber ofendido a Dios. 

Hoy ninguno hombre puede ser salvo sin arrepentirse primero de sus pecados. El arrepentimiento produce temor y tristeza por haber ofendido a Dios.

La segunda parte la ejecutaba un hombre conocido como el sumo sacerdote. Él se quitaba su vestido elegante de sacerdote y se lavaba su cuerpo y se colocaba un vestido sencillo, tomaba un cordero confesaba sobre él sus propios pecados y después los del pueblo y sacrificaba “un inocente cordero” como si el cordero fuera culpable. 

En ese día, el sacerdote tenía que ministrar sólo; ningún otro podía estar en el tabernáculo. Tipificaba a Cristo, El tenía que expiar el pecado sólo; ninguno le tenía que ayudar ni acompañar en su tarea.

En ese día, el sumo sacerdote entraba hasta la misma presencia de Dios.  Esto representa su misericordia, porque en los otros días no podía acercarse así.  Ese día era la única vez en el año que un hombre podía entrar en el lugar santísimo; solamente el sumo sacerdote, podía entrar allí.  

Cristo vino a la tierra y tomó la forma de hombre; se despojó de su gloria celestial durante el tiempo de su humillación.

La palabra hebrea expiación en el nuevo testamento tiene un significa distinto: borrar. Mientras en el antiguo era cubrir, aquí es “borrar nuestros pecados por medio de la sangre derramada por Jesús”. 

1 de Juan 1: 9  dice "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros"


Oración

Gracias, Padre, por permitir que tu hijo Jesús entregara su vida como un cordero por mis pecados y el de toda la humanidad. Gracias por el poder de su sangre derramada que limpió mis pecados para siempre. Me arrepiento, con gran dolor, por haberte ofendido con mis pecados.

domingo, 12 de julio de 2015

. !!TU ERES PEDRO !!



Mateo 16:18-19.......Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Sin duda, una de los personajes que más llama la atención en los evangelios es Simón, al cual Jesús, proféticamente cuando Jesús  le encontró, le cambio el nombre por el de Pedro. Simón era muy emocional, no era un sacerdote, ni un religioso ni un escriba; era un hombre común, "sin letras", diría alguno. Decía lo que pensaba sin medir las consecuencias de ello y era atrevido. Se parecía mucho a alguno de nosotros.

Simón, por su carácter impulsivo  y su vida habituada al pecado, cometió errores que más adelante, con la ayuda de Cristo logró superar. Dentro de esos errores, por su orgullo personal y confiando en su propio fuerza, se cuenta la ocasión en que dijo que no negaría al Señor. Sin embargo, al final falló tres veces. Esta situación le costó dolorosas lágrimas. También, producto de la ira, le cortó la oreja a una persona.

Así como este  hombre simple, con todos sus defectos, fue llamado por Dios, Él tiene un llamado para ti y para mí.

Luego de recibir el bautismo del Espíritu Santo, su vida cambió; siendo ejemplo de conducta para todos los hombres y realizó el trabajo que  le encomendó Jesus.

Lo primero que el hombre pecador necesita es un cambio de identidad, dejar de ser hijo de desobediencia (que equivale a hijo del diablo) para convertirse en hijo Dios.

Un cambio de identidad se logra sólo mediante un verdadero encuentro con Jesucristo, el cual nos mira de una forma distinta a como nos puedan ver aún nuestros familiares. Cuando este hombre llamado Simón se encontró con Jesús, para sus amigos seguía siendo Simón, con todos sus defectos pero para Jesús, era Pedro, un redimido, un hombre con un propósito divino.

El nombre de Pedro tiene su origen en el hebreo "kêfâ" (Cefas), que significa "piedra, roca". Cefas fue el nuevo nombre con el que Jesús denominó a Simón. Con este nombre Jesús dejaba clara la nueva tarea de Pedro, ser parte de la iglesia de Cristo. Cefas se tradujo al latín como Petra y posteriormente se le tradujo en Pedro para el español

"... y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi iglesia..." Mateo 16:18

Oración
Señor, anhelo un cambio sobrenatural en mi vida. Creo que Jesús murió tomando mi lugar en la cruz. Ruego que tu Santo Espíritu sea en mí. Quiero la identidad de tu hijo de Dios. Toma todo mi ser. Ruego perdones mis pecados y me aceptes.

lunes, 6 de julio de 2015

Los pobres



Salmo 9:9 Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.

Hay dos tipos de pobreza: hay pobreza económica y pobreza espiritual. El Señor ha prometido ser el refugio del pobre, cualquiera que sea el tipo de pobreza. El salmo  9:18 dice: " Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente".

En los planes divinos nunca estuvo la pobreza; esta ha sido el resultado del pecado. Hablando en términos generales, si Adán y Eva no hubieran pecado, los habitantes de la tierra tendríamos otras condiciones de vida. Si nuestros antepasados nunca hubieran pecado, nuestras vidas serían distintas.

"Si nosotros nos apartamos del pecado, nuestras generaciones futuras jamás verán la pobreza, a no ser que ellos mismos se aparten de Dios."

Esto da a entender que hay una esperanza para aquel que por diversas circunstancia está siendo azotado por la pobreza.

El salmo 12:5  dice: "Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos,  ahora me levantaré, dice Jehová; pondré en salvo al que por ello suspira"......"porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo"  Romanos 10:1

"Del consejo del pobre se han burlado pero Jehová es su esperanza" (Salmo  16:6)

Cuanto Jesús dijo "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos", él se refería a que serán bien felices los que reconocen su necesidad espiritual de Dios. Si usted no siente sed natural, no necesitará agua; si usted dice que no necesita de Dios, es como si fuera rico espiritualmente, no siendo así.

El Señor nos ordena en su palabra que nos acordemos de los pobres. "A Jehová presta el que da al pobre,
Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar" Proverbios 19:17.

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. 2 Corintios 8:9.

Los evangelios revelan que Jesús se conmovía ante las necesidades humanas y respondía mediante actos de misericordia. A menudo, llamó la atención a las necesidades y preocupaciones de los pobres y despreciados; tenía un interés específico en relacionarse con ellos y darles las buenas nuevas de salvación.

Sin embargo, a menudo, antes de atender sus necesidades espirituales, también respondía a sus necesidades físicas. Desafiaba a los pudientes a responder a las necesidades de los pobres como su deber. De los pobres decía que ellos nos proveen una oportunidad para hacer el bien y constituyen un examen de nuestra aptitud para participar del reino celestial (ver Mateo 25:31-46).

Oración

Señor, tú dices en tu palabra que siempre habría pobres en medio de nosotros y que debemos ayudarlos, pero que es necesario que tú estés con nosotros, pues tú nos darás todo lo que necesitemos conforme a tus riquezas en gloria. Hoy decido abrir mi corazón a Cristo Jesús, tu amado hijo.