viernes, 16 de febrero de 2018

Vasijas nuevas


2 Reyes 2: 19-22.......“Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo”


Es posible que la ciudad donde vives sea una ciudad próspera económicamente, una ciudad de buenos negocios, estratégica, tal vez. Sin embargo, es posible que sus costumbres sean corrompidas, el ambiente sea de pecado, como la historia de Sodoma y Gomorra, la cual contaminó a Lot y sus hijas.

Las "aguas son malas y la "tierra estéril"…de qué le sirve al hombre, dice el Señor, si ganare todo en esta tierra y perdiere su alma (Lucas 9:25)

El profeta Eliseo  llego a una ciudad donde, sin importar lo bien estratégica que estuviera situada, sus aguas no servían para vida si no para muerte, y la tierra, a causa del veneno de las aguas, era estéril.

El profeta pidió una vasija nueva. Dios demanda de los seres humanos un cambio radical. Dios quiere que seamos vasijas nuevas, donde Él pueda depositar su Santo Espíritu. Recuerden, “vino nuevo en odre nuevo."

Su Santo Espíritu es como la sal depositada en la vasija y luego arrojada a las aguas venenosas que trajo sanidad a ellas : "Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo”

El Señor Jesús resucitó a los muertos, sanó a los leprosos, a los paralíticos levantó, a los ciegos trajo vista, libertó a los cautivos, y a los pecadores perdonó. Él fue el mismo que dijo: “cosas mayores que estas ustedes harán”.

Dios anda buscando hombres y mujeres que estén dispuestos a ser vasijas nuevas depositarias de su Espíritu para traer vida donde hoy hay muerte a causa del pecado.

La gran diferencia entre los antiguos profetas y los nuevos creyentes en Cristo la hace precisamente, el que estos últimos podemos ser vasijas, tabernáculo, casa de Dios en la cual Él pueda habitar, mientras en los antiguos profetas como Elías, Eliseo, Isaías etc. el espíritu de Dios llegaba por momentos a sus vidas.

Usted puede ser "una vasija nueva"....si sólo se atreve a creer que Jesús, el hijo de Dios, murió a causa de nuestros pecados, arrepentirse de ellos e invitar al Espíritu Santo a su vida.

ORACIÓN

Hoy me arrepiento de haber ofendido a Dios el padre con mis pecados. Creo que Jesús, su hijo, murió tomando mi lugar. Quiero ser una vasija nueva, en la cual Él deposite su Santo Espíritu.





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