martes, 16 de enero de 2018

El resplandor de su Gloria


Hebreos 1:3......El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Dios manifestó su Gloria (presencia) desde el comienzo de la creación de la tierra. Cuando se quiso revelar a Moisés, lo hizo de diferentes formas: le habló desde una zarza que ardía. Tiempo después, le habló desde una nube durante el día y desde una columna de fuego durante la noche.

Dios utilizó en el pasado profetas y hasta envió ángeles para comunicarse con el hombre; mostró su presencia, su gloria, por medio de ellos.

Dios se hizo hombre… Lo dice el evangelio de Juan 1:14....... "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Habla aquí de su palabra, de Jesús.

Agrega el verso 18..." A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Jesús es la máxima expresión de la manifestación de la gloria de Dios en el mundo. Él dijo yo y el padre uno somos (Juan 10:30). También dijo “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre...”

Jesús después de muerto, resucitó, mostrando aún más su gloria y su poder. Luego ascendió a los cielos y envió su Santo Espíritu a morar en nosotros, los cuales, en este tiempo, somos los encargados de manifestar su gloria.

Para que una persona pueda manifestar la Gloria de Dios en su vida, necesita tener un verdadero encuentro con Dios. Al tener un encuentro, su vida será cambiada; ya no será usted mismo sino Cristo en usted, como dijo el Apóstol Pablo: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20)

Usted podría tener un verdadero encuentro con Dios en este instante, si tan sólo le invita a que haga parte de su vida, si de verdad se arrepiente de haberle ofendido al pecar contra Él, y si cree que Jesús murió por cada uno de nosotros.

Usted podría hoy mismo manifestar su Gloria por medio de su vida renovada, transformada por el poder de su gracia.

Oración
De todo corazón, hoy me arrepiento de haberte ofendido, mi Dios. Creo que Jesús, tu hijo, murió por mí, que su sangre derramó para limpiar mis pecados. Creo que resucitó y me Justificó. Ruego, Señor, me llenes de tu Espíritu. Quiero manifestar tu Gloria con mi vida.

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