sábado, 30 de julio de 2016

Día 210 Paz y Santidad



Hebreos 12:14.......Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Paz y santidad ligadas por un resultado final. Si una de las dos falta en nosotros, "nunca veremos al Señor."

Usted puede ser fiel a su esposo o esposa, buen trabajador, honrado, fiel en la iglesia y si no tiene paz en su corazón, usted no verá al Señor, "no entrará en el Reino de los Cielos....La causa es que usted no ha querido entrar primero en el reposo que es Cristo. Cuando Él, de verdad, llega a una vida, lo primero que produce es paz...

Las raíces de amargura que nos estorban son aquellas ocasionadas cuando permitimos la falta de perdón en nuestras vidas, nos llenamos de resentimiento y de amargura. Lo amargo se refiere a algo que es picante o acido al gusto.

La amargura siempre va de la mano con la esclavitud. Cuando a usted le amarga una persona o una situación, usted queda ligado a esa persona o situación que no quiere. 

Suéltese en este día, descanse, entregue al Señor, perdone, deje el juicio a Dios.

¿Cómo comienza la amargura? Una raíz de amargura empieza a partir de la semilla de la falta de perdón. Esta siempre produce el fruto de la amargura.

La amargura es el resultado de muchas ofensas menores que no podemos olvidar, esas cosas que repetimos una y otra vez dentro de nosotros hasta que crecen en forma desproporcionada. 

Y todo viene de las ofensas que las personas han cometido en contra de nosotros. Cuanto más tiempo les permitimos crecer y las albergamos, más poderosas se vuelven.

Como cuando usted arranca  un árbol o una hierba y quedan esas raíces en la tierra que obstruyen las cañerías del agua y rompen los pisos e inutilizan la tierra para el cultivo.

Al finalizar una relación o después de una discusión o en un desacuerdo, pueden quedar raíces amargas que roban la Paz, que contaminan a los que nos rodean. Una persona amargada es insociable.

La falta de santidad (entendemos por santidad una vida apartada para Dios) es vivir lejos de Dios, es vivir sin la palabra de Dios. Esto produce desespero, ansiedad, stress, falta de paz.

¡No hay contentamiento para el hombre pecador!!!

Quiero que note que hay unas condiciones: andar, guardar y poner por obra la palabra de Dios para tener: paz, para ser fructíferos.

Es el momento que usted empiece a buscar a Dios como nunca antes, que saque tiempo para leer y meditar las escrituras. En el momento que decida reconciliarse con Dios por medio de Cristo  Jesús, La Paz que no entiende el mundo vendrá a usted.

Declaración.
Padre, en ti confío. Prometo guardar la paz con toda persona. Prometo perdonar al que me ofenda. Prometo buscar la santidad, apartándome de todo aquello que me contamine o te ofenda a ti, mi Señor

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