miércoles, 25 de noviembre de 2015

La bendición de Dios para la familia

 

Génesis 1:28..... Los bendijo Dios y les dijo: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra».

La familia es un don tan precioso porque forma parte del plan de Dios para que todas las personas puedan nacer y desarrollarse en una comunidad de amor, ser buenos hijos de Dios en este mundo y participar en la vida futura del Reino de los Cielos.  Dios ha querido que los hombres, formando la familia, colaboren con Él en esa tarea. 

En la Biblia se narra la creación del primer hombre y de la primera mujer. Dios los creó a su imagen y semejanza; los hizo varón y hembra, los bendijo y les mandó a tener hijos para poblar toda  la tierra. La bendición de Dios incluía a la naturaleza.

Adán y Eva pecaron desobedeciendo a Dios y desde entonces todos los hombres nacen con una herencia pecaminosa. Estos pecados sumados a los que comete cada persona hacen difícil conocer y cumplir la voluntad de Dios en la pareja.

Por eso Jesucristo vino al mundo: para redimirnos del pecado y para que pudiéramos vivir como verdaderos  hijos de Dios y alcanzar la salvación
 

A la primera pareja Dios les ordenó que fructificaran, y que señorearan sobre toda su creación. Ellos fueron rebeldes a este mandato.                                                                                                                                  

La causa por la que la familia, el hogar, no funciona es la violación de los principios divinos. Por ejemplo, si no están casados, ya hay una causa de maldición.

Si no está el fundamento que es Cristo todo lo demás está expuesto a que se pierda. Esa es la causa de las separaciones, y de la ruina económica.

Si en el hogar no reina Cristo, mucho menos en tu ministerio  ni en tus negocios. Recuerda que la bendición es la fructificación,  la multiplicación y el señorío. Si está Cristo  en nuestras casas, y en la congregación, entonces  nuestro trabajo o  negocio   prosperará.

Oración 
Gracias padre mío por la bendición derramada sobre mi hogar. Prometo cuidar este regalo. Suplico, en el nombre de Cristo Jesús, que nunca se aparte tu Espíritu de nosotros. Hoy consagro a mis hijos para tu servicio. Declaro que mi casa es casa de oración, puerta del cielo, un hogar de paz

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