jueves, 13 de julio de 2017

El amor al dinero


Mateo 6:24......“Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas"

En nuestro idioma usamos una sola palabra para el amor. Para poder diferenciar de qué "amor" estamos  hablando, necesitamos acompañarlo de otra frase, por ejemplo "amor al dinero", “amor al mundo”, “amor a una mujer”, “a un hombre, a los hijos”, etc.

El amor hacia lo incorrecto es impulsado por un espíritu diabólico. El Señor nos exhorta: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”. 1 de Juan 2:15-16

1 de Timoteo 6:10  dice: "Porque raíz de todos los males es el amor al dinero".  No se puede nombrar pecado alguno que no se haya cometido para ganar dinero (asesinatos, prostitución, fraudes de toda clase, divorcios, casamientos por dinero, etc.).

Lo que Jesús quiso decir, cuando se refiere a que no se puede servir a dos señores, es que no podemos servir a Dios, que es Espíritu, y a la vez ser dominados por las riquezas. La palabra griega para “riqueza” es mamón. 

Mamón es un espíritu demoniaco que opera detrás de las cosas materiales. Por lo tanto, la palabra Mamón no se refiere simplemente a la riqueza, sino a un espíritu maligno que pretende afectar a toda la humanidad, incluso al seguidor de Cristo.

Es por eso que entender lo que este espíritu puede hacer nos dará la clave para saber cómo actuar, a fin de cortarlo y erradicarlo, en el nombre de Jesús, desatando el precioso plan de Dios sobre nuestras vidas.

El espíritu de Mamón, a su vez, tiene varias ramas o brazos, y opera de diferentes maneras. Una de ellas, el Materialismo.  El espíritu de Mamón incita a la gente a vivir dependientes, por completo, de las riquezas, como si fueran lo más importante en la vida, y centrados sólo en las posesiones materiales. Todo gira en torno a obtener y acumular más dinero y a la obtención de más cosas como medio para vivir felices.

Otra rama es el espíritu de pobreza. Éste Ha sido asignado por el enemigo sobre personas, familias, pueblos, ciudades, estados, provincias y naciones, el cual solo puede ser anulado en el nombre de Jesús.

Tener bienes, riquezas obtenidas honradamente no es pecado; pecado es el amor que una persona pueda tener hacia lo material. Ser pobre tampoco es pecado; pecado es desear los bienes del prójimo al punto de condenar a Dios por su pobreza.

Declaración 
Declaro que amaré a Jehová mi Dios, por encima de todas las cosas materiales de este mundo. Nadie me podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Guardaré mi corazón; reconoceré siempre que quien me bendice es Él.


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