viernes, 28 de julio de 2017

Todos hemos pecado contra Dios


Romanos 3:9....... ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno. No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

La enseñanza del pecado recibe el nombre de hamartiología,  la cual viene de la palabra griega hamartia que significa “errar el blanco.” Esta doctrina nos enseña que todo ser humano, al nacer, trae en sus genes, y en su ser, impregnado  el pecado, y que humanamente  es imposible no pecar, pues el pecado es heredado de nuestros padres y antepasados. 

Pero la sangre de Jesús tiene el poder de regenerarnos.

Si usted no ha sido lavado por la sangre de Jesús, aunque no practique el pecado, el pecado está dentro de usted esperando la ocasión para manifestarse.

Apocalipsis 1:5 dice: "de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre."

1 de Juan 1:7: "pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado."

Decir “no he pecado” es decir “Dios es mentiroso.” "Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros" (1 de Juan 1:10).

Decir que “no peco” es decir “no necesito un salvador, no necesito a Cristo”, lo cual es incorrecto.

El Señor nos dice en Jeremías 12:33: “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?”

El hombre etíope es de raza negra y el leopardo tiene manchas. Ellos no pueden cambiarse de piel. Así mismo el hombre por sí mismo  no puede dejar de pecar.

Si usted no ha aceptado a Jesús como su salvador, si no se ha arrepentido de sus pecados, aunque usted no quiera, tarde o temprano, usted pecará, pues el pecado está en sus genes.

Ni si usted cambiara de sangre podría dejar de pecar. Aún sus huesos, su carne, su piel está impregnada de pecado. 

Jóvenes cristianos, no se casen con alguien que no haya sido lavado, regenerado por la sangre de Jesús, El Salvador, pues llorarán a causa de alguien no redimido, expuesto al pecado.

Declaración 

Hoy tomo la firmé decisión  de aceptar a Jesús como mi salvador. Creo que murió por mí y que su sangre preciosa es la única que me puede lavar de todos mis pecados y regenerarme

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