jueves, 27 de julio de 2017

Un encuentro en la soledad



Apocalipsis 1:9....... Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. 

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

Juan había perdido todo: su familia, sus amigos, su comodidad, estaba preso en una isla, exiliado; todo por causa de predicar la palabra de Dios. “Servir tiene un precio.” Pregúntele a Cristo Jesús. Usted no puede pretender hacer algo a favor de otro que no le cueste a usted. Sin embargo, la palabra menciona que todo tendrá recompensa aquí en la tierra y en el cielo.

No interesa el lugar donde estés, libre o preso, tú puedes tener un encuentro con Dios y Juan lo tiene.  Cristo se le revela y le entrega un mensaje para 7 iglesias que, en ese momento, existían pero que "también" es aplicable a la iglesia de hoy y también a una sola persona, pues cada individuo también es como la iglesia. 

El apóstol Juan tiene una visión en ella ve a al señor rodeado de unos candeleros y con siete estrellas en su mano y el mismo lo explica. 

Apocalipsis1:20 "El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles (pastores) de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias." (Grupo de creyentes o un creyente).                                          

El Señor  muestra la iglesia como un candelero, el cual siempre debe estar encendido, para los cual se necesita  aceite. El aceite tipifica su Espíritu, su presencia en nosotros. Ese candelero siempre debe estar encendido, su presencia siempre debe estar en la iglesia.

Usted debería anhelar ser una de esas lámparas encendidas. Usted no puede ocultar o dejar apagar la lámpara porque habría oscuridad  y no luz. El señor advierte que quitará el candelero al siervo no arrepentido y lo dará a otro. 

Jesus envió siete cartas a siete personas distintas. A cada una le dice lo que debe corregir para que se salve. Usted tiene hoy la oportunidad de leerlas y decir esta es para mí.

Declaración.
Buscaré tener un encuentro con Jesús cada día  donde quiera que me encuentre. No temeré donde me envíen a causa de predicar. Mantendré mi lámpara encendida.                                     

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