viernes, 10 de febrero de 2017

Conmiseración

 
Mateo 16:.21........ Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.

Cuando tú conoces el propósito de Dios en tu vida, no debes permitir que nadie te aparte de él. Era necesario, según las escrituras, que Jesús entregara su vida por nosotros los pecadores. Jesús mismo expresó en Lucas 24: 26  ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?

La auto-conmiseración es una artimaña del diablo, que él usa para apartarnos de la voluntad de Dios. Lo trató de usar con el mismo Señor Jesucristo. Lo leemos en Mateo 16: 22: "Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”.

Si Jesús no hubiera sido castigado y luego muerto por nosotros, jamás hubiéramos recibido perdón de Dios ni liberación de las garras del diablo. Jesús, con su sangre, pagó el rescate de nuestra alma. 

Jesús no permitió que Pedro le apartara del propósito divino. Dice la escritura: 

“Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres...(Mateo 16:22).

No permitamos que argumentos aparentes a favor nuestro y de nuestra comodidad, expresados por personas muy cercana a nosotros, nos aparten del propósito que Dios tiene con cada uno de nosotros.

Un hermano en la fe, al enterarse que alguien renunció de su trabajo para servir a tiempo completo al Señor, solía decirle, “¿estás seguro de que Dios te llamó? Yo nunca lo hubiera hecho”, creando una sensación de conmiseración y de duda.

Ningún hijo de Dios, ningún creyente en Cristo debe ser causa de lástima. Por el contrario, dice la Biblia  que son  bienaventurados. El mismo Pedro, que un día fue tropiezo, luego que comprendió a Jesús, escribió en una de sus cartas:

"Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría" 1 Pedro 4:12-13


Oración 
Padre que estás en los cielos, te doy gracias porque me creaste con un propósito. Entiendo que, en ese propósito  divino, cualquier circunstancia por la que atraviese ayudará para que tu voluntad sea realizada. Siempre recordaré que soy tu hijo amado y que, a los que te aman, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a tu propósito son llamados


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