miércoles, 13 de septiembre de 2017

La rebeldía


Números 16:3..... Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: !!Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

La historia corresponde al tiempo en que Israel, al salir de Egipto, atravesó el desierto y Coré se levanta en rebelión contra Moisés quien era el líder y Aarón, el cual era el sacerdote. Dice el verso 2: “y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.

La situación era grave por dos motivos: el primero de ellos, Moisés y Aarón no eran extraños, eran sus familiares. Preferían ser esclavos toda su vida de los egipcios que ser liderados por sus propios hermanos.

Segundo, Moisés tenía una autoridad delegada por Dios y Aarón fue escogido por Dios como sacerdote. Al revelarse Coré y los príncipes contra ellos, se estaban revelando contra Dios.

Aquí imperó el pecado más antiguo del universo: "la rebeldía". Ya en el pasado más remoto, un ángel se levantó en rebelión contra Dios, pretendiendo tomar su lugar. La Biblia relata en Isaias  14:12 .....!!Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 

Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;  sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

Este pecado, que siempre va acompañado con la envidia, movió a Caín contra Abel su hermano a matarlo.

La rebelión, como todo pecado, inicialmente es una decisión del ser humano. Tú decides, tú tienes libre albedrío, tienes tu voluntad, pero tienes que aprender que detrás de los pecados actúan espíritus demoniacos, demenciales que, luego de cometido el pecado, entran  a las personas para dominarlas  y estos les abren puertas a otros peores. 

Nunca aceptes en tu corazón la rebeldía, mas bien, como dice la palabra "Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior,  ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien".


Oración

Señor, mi Dios, te ruego, en el nombre de Jesús, guardes mi corazón de la rebeldía. Suplico por el fruto de tu Santo Espíritu en mi vida: el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la mansedumbre, y largura de ánimo. Líbrame de  contiendas con mis autoridades.

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