martes, 12 de junio de 2018

Fe y obediencia


Lucas 5:1-3............Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago…  Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud”

Para que una persona  tenga fe, debe oír palabra de Dios. El relato bíblico explica que un gentío se agolpaba para oír palabra de Dios, esto indica había hambre por su palabra.

Si no hay hambre por la palabra de Dios, si no hay anhelo de El, no habrá fe

 Junto al Lago de Genesaret. Ellos querían escuchar, anhelaban la palabra del Señor, por eso el salmista también dice: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca” (Salmo 119:103).

Las dificultades, las pruebas dice la Biblia en ocasiones ahogan la palabra de Dios no permitiendo que esta haga su efecto.

Su misericordia es tan grande que aún no creyendo el nos hace milagros. Si nosotros no asimilamos
 la enseñanza contenida en la prueba. Por lo cual tendrá que repetirla.

Jesús les enseña desde la dificultad: “ellos lavaban sus redes” y más adelante nos dice el texto que “nada habían pescado”, había desánimo, decepción, y fatiga. Les enseñaba desde su lugar de trabajo: la barca. 
Dios siempre nos estará enseñando, pues nuestro discipulado es eterno ¿por qué cuando dejará él de ser Maestro? Por eso, una de las virtudes del hijo de Dios es mantener un corazón enseñable, manso y humilde.

 “Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”  (Lc. 5:4-5)

Pedro había escuchado el mensaje de Jesús en su barca, la Biblia no nos dice cuál fue. Jesús le da una palabra, un mandamiento, una instrucción, él venía de pescar, las redes estaban recién lavadas, estaba cansado de pescar toda la noche

Jesús era Maestro de las Escrituras y no pescador, sin embargo Pedro le dice: “en tu palabra echaré la red”. La obediencia debe imponerse sobre la razón, pues está ultima es un obstáculo para los milagros. Pedro obedeció a pesar de las adversidades.

Pedro y los demás discípulos fueron testigos de un milagro, pues sólo cuando confiamos en Dios y obedecemos su palabra veremos cosas sobrenaturales. No es por nuestra capacidad o experiencia, es por el poder y la gracia de Dios.

Declaración 

Señor hoy dispongo mi corazón para oír tu palabra y ser obediente a ella, en tu nombre caminare, en tu nombre viviré confiado, gracias por cada persona que tu has puesto a predicar tu palabra

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