lunes, 29 de agosto de 2016

Día 239 La adoración en espíritu y en verdad

       

Juan 4:23……. Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.


Cierto día encontró Jesús a una mujer samaritana sacando agua de un pozo (Juan 4:6-30). Los samaritanos y los judíos, por tradición religiosa, eran enemigos. Al pedirle agua, la mujer se lo hizo saber; le dijo: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?”

La mujer discutió acerca  de los lugares de adoración con Jesús, no sabiendo que este era el verdadero  Dios. Ella preguntó por qué los judíos querían que se adorase a Dios en Jerusalén, pero los samaritanos decían en el Monte Gerizim (verso 19-20).

Jesús le respondió y es su respuesta una enseñanza para nosotros en estos días: la adoración no corresponde a un lugar geográfico en especial ni a un solo pueblo. La adoración es en todo lugar donde estemos y es en espíritu y en verdad.

Para adorar a Dios en nuestro espíritu debemos amarlo con todo nuestro ser. En Mateo  22:37-38 dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer mandamiento y el más importante.”

Adorar en verdad significa que esta adoración va acompañada con el conocimiento (la verdad) de quién es nuestro Rey. Él no pide que nos autoflagelemos; él no pide que sea por medio de una imagen; él no desea un diezmo u ofrenda que provenga de algo ilícito.


Una adoración que no sea en espíritu ni en verdad lleva es a una demostración religiosa, formal, legalista, emocional.

Una adoración en espíritu brota sola, en todo lugar y sin proponérselo. Hay una alabanza sin importar el estado de ánimo, y siempre hay un deseo de conocer más a Dios.


Declaración

Declaro que adoraré al único y verdadero Dios, el cual es el creador de los cielos y de la tierra. Cada día, cada instante y en todo lugar le alabaré. Cada día trataré de conocerlo más al leer su palabra en la Biblia y estudiarla.


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