martes, 24 de enero de 2017

El fuego irresistible del Espíritu Santo


Jeremías 20:8-10… Porque cuantas veces hablo,  doy voces,  grito:  Violencia y destrucción;  porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día....y dije:  No me acordaré más de él,  ni hablaré más en su nombre;  no obstante,  había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos;  traté de sufrirlo,  y no pude.

Jeremías hablo de Dios a las personas que le rodeaban, mas estas se burlaban de él y las autoridades se lo prohibían y lo golpeaban. Estuvo preso porque así trataron de impedir que él hablara.

Llegó un momento donde Jeremías dijo no más "No me acordaré más de él,  ni hablaré más en su nombre". Pero algo en su interior, como fuego, ardía en él y no podía dejar de hablar, de profetizar sobre situaciones que vivía su pueblo.

Hay dos formas bien definidas en la Biblia de cómo Dios utiliza al hombre para bien de otros: una pone el deseo en sus corazones, el sentir de profetizar en su nombre para bien, y otra, les ordena "ve y diles: así a dicho Jehová"

La mayoría de las personas no le quieren servir. Se avergüenzan, no quieren que se burlen de ellos, por lo cual Dios coloca un fuego irresistible que les obligue a servirle como el caso de Jeremías.

Jeremías 20:10 dice: … Porque oí la murmuración de muchos,  temor de todas partes:  Denunciad,  denunciémosle.  Todos mis amigos miraban si claudicaría.  Quizá se engañará,  decían,  y prevaleceremos contra él,  y tomaremos de él nuestra venganza.

!!! Habrá momentos así !!!

Más Jehová estará contigo como poderoso gigante, verás la gloria de Dios al ver hogares restaurados, hombres y mujeres salir de la drogadicción, enfermos sanados y el corazón de muchos volviéndosela a su creador.

Jeremías 23:29 dice: ¿No es mi palabra como fuego,  dice Jehová,  y como martillo que quebranta la piedra?

Declaración 

Señor, gracias te doy por tener en cuenta mi nombre al momento de utilizar a alguien para bendecir a otros. Entiendo que tú lo puedes hacer directamente, pero te ha placido utilizar seres humanos comunes que se dispongan. Gracias por el fuego de tu Santo Espíritu depositado en mi corazón

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