jueves, 13 de abril de 2017

La agenda de la salvación- Quinto día ,La muerte de Jesus


La muerte de Jesús
Mateo  27:50.......Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.

El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios.”

En el momento que Jesús murió, sucedieron cuatro prodigios: 

1- El velo del templo se rasgó en dos. El velo nos habla de una separación entre Dios y los hombres. Existía, en aquel entonces, en el templo de los judíos, dos habitaciones separadas por una cortina gruesa, la cual era imposible de rasgar por manos humanas. 

Una de ellas llamada lugar santo y la otra, el lugar santísimo, habitación de Dios en la tierra donde, si el hombre pecador entraba, moría a causa del pecado. En el momento de la muerte de Jesús, se rasgó el velo de abajo arriba, dando a entender que se abría un nuevo camino entre el Dios Santo y el hombre pecador, por medio del sacrificio del cordero.

2- La tierra tembló.  Si la tierra inanimada tembló, ¿cómo nosotros no hemos de sentir nada? ¿Cómo somos indolentes?....Pero, ¿qué fue lo que hizo que la tierra temblara? Fue, sencillamente, la muerte de nuestro Señor Jesús. Lo inanimado se conmovió.

3- Las rocas se partieron. ¿Qué otra cosa nos muestra este milagro sino esto: que lo insensible se sobresaltó? ¡Cómo! ¿Acaso las rocas pueden sentir? Pues sí, se partieron al presenciar la muerte de Cristo. 

Los corazones de los hombres no respondieron a los clamores agonizantes del Redentor moribundo, pero las rocas sí respondieron: se partieron. Él no murió por las rocas; sin embargo, las rocas fueron más tiernas que los corazones de los hombres, por quienes Él derramó Su sangre.

4- Las tumbas se abrieron, y los muertos se levantaron. Un hecho real que muestra lo que sucedería a continuación, los que estaban muertos en sus delitos y pecados cobrarían vida al arrepentirse  de sus pecados y creer en Cristo.

Declaración 
 ¡Oh Dios, envía Tu vida a algún corazón muerto en este momento! Que el conocimiento del sacrificio de tu hijo Jesús nos impulse al arrepentimiento por pecar; que no seamos insensibles; que seamos como esas rocas que se partieron al morir Jesús. Trae la vida que imparte el Espíritu Santo

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