domingo, 3 de abril de 2016

Día 94 El principio de congregarnos



Salmos 133:1.......Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras.


Es cierto que Dios bendice a todos los seres humanos, y más cuando caminan en principios como el de la obediencia, y el de la intimidad.

Es cierto que Dios derrama ciertas bendiciones sobre todos los seres humanos sin importar de qué religión sean, de qué país o raza sean. Él envía su lluvia sobre todos y da el aire sin restricción.

El sol, la luna, el aire, el agua, el medio ambiente, la naturaleza, la vida, y toda la creación es una excelente y buena bendición que Dios le da a todos los seres humanos y nos regala la capacidad de poder disfrutar de estas hermosas bendiciones. 

Pero hay un principio básico que, si usted lo cumple, obtendrá algo que los demás no tienen; es el principio de congregarse en su nombre.

Jesús, nuestro señor, dijo: "si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque  donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."

Es cierto que Dios está en todas partes. Él es omnipresente y él nos bendice, independientemente si estamos en casa, trabajando, viajando o realizando cualquier actividad que sea sana, pero cuando nos congregamos en su nombre, él otorga bendiciones especiales.

El escritor del salmo 84, en el verso diez, dijo: " Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad." Para este hombre era preferible estar congregado en la casa de Dios aunque fuera en el atrio (patio de la casa).

Es un deber nuestro dar a conocer este principio a nuestros hermanos y conocidos.

Hebreos 10:24  dice: "Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;
no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más cuando veáis que aquel día se acerca."

Declaración 
  ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Aun el gorrión halla casa, y la golondrina  nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario