miércoles, 30 de marzo de 2016

Promesa día 90 Él nos dará abundancia de paz.


Jeremías 33:6.......He aquí que yo les traeré sanidad y medicina;  y los curaré,  y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

Algunas enfermedades son hereditarias, y aunque la ciencia ha intentado detenerlas, en la mayoría de los casos es imposible lograrlo.

El pecado es similar. Se hereda; viene en los genes de la persona. Dice la Escritura en Jeremías 13:23
“¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas?  Así también, ¿podréis vosotros hacer bien,  estando habituados a hacer mal?”

El etíope es un hombre de piel morena y el leopardo tiene manchas. Es imposible cambiar de piel, como es imposible, humanamente, dejar de pecar.

Humanamente, hay niños condenados a una enfermedad desde su nacimiento y condenados también a una vida de pecado, sino ocurre un milagro sobrenatural.

Hay una solución sobrenatural para eliminar las enfermedades hereditarias, las cuales son como una maldición, y hay una forma de detener el pecado. Es a través de una promesa: !!Cristo!! Por sus llagas hemos sido curados y por lo que él padeció, hoy podemos experimentar paz.

Dice la Biblia en una de las promesas de Dios si escuchas la voz de Dios, la guardas y la pones por obra, Dios bendecirá el fruto de tu vientre. (Deuteronomio 28)

"Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios,  e hicieres lo recto delante de sus ojos,  y dieres oído a sus mandamientos,  y guardares todos sus estatutos,  ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti;  porque yo soy Jehová tu sanador. (Éxodo 15:26).

Una forma de detener el pecado es por medio de la predicación de la palabra...Dice Juan 8:32
y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.

Isaías 1:18 dice.....Venid luego,  dice Jehová,  y estemos a cuenta:  si vuestros pecados fueren como la grana,  como la nieve serán emblanquecidos;  si fueren rojos como el carmesí,  vendrán a ser como blanca lana.

A nuestros niños hay que darles a conocer la palabra de Dios en la forma más sencilla.

Declaración 
Señor, en este día, te doy gracias por Jesucristo, tu hijo, que se llevó todas nuestras enfermedades en su cuerpo. Gracias por tu palabra que es medicina para nuestro cuerpo. Declaro que mis hijos se levantarán en el conocimiento de tu palabra.


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