jueves, 5 de mayo de 2016

Día 127 La doctrina del arrepentimiento


Mateo 4:17.......Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Esta doctrina enseña que el arrepentimiento verdadero es un cambio de voluntad, de sentimientos, de actitud hacia el pecado y la justicia, y un cambio de corazón. Sin cambio no hay arrepentimiento, pues el arrepentimiento significa un cambio.

Una convicción genuina es el primer paso al arrepentimiento. Al escuchar el mensaje de Dios para nosotros, la convicción de que hemos hecho lo malo crece en nosotros.

Aquí debemos señalar que no toda tristeza es “tristeza que es según Dios” (2 Corintios 7.10). Muchas veces los que son culpables de algún crimen lloran y se lamentan como si se les partiera el corazón; pero es sólo porque sufren los resultados de su comportamiento, no porque están arrepentidos de su pecado. Judas Iscariote estaba tan triste que se ahorcó, pero no se arrepintió ni volvió a Cristo para recibir el perdón. 

Pablo, en 2 Corintios 7.10, habla de la “tristeza que es según Dios”  La persona que se arrepiente verdaderamente siente esta tristeza por haber pecado contra Dios y no porque fue descubierto su pecado.

Una sensación de vergüenza y humillación acompaña el verdadero arrepentimiento. El que está verdaderamente arrepentido quiere confesar sus pecados para librarse de ellos (Proverbios 28.13). Los que se arrepienten de corazón obedecen este mandamiento: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros” (Santiago 5.16). 

El arrepentimiento va acompañado, con el deseo de "la restitución." Esto significa que el que se ha arrepentido quiere pagar por los daños ocasionados.

“Si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” (Lucas 19.8). Esta actitud de Zaqueo hizo que Cristo dijera: “Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Lucas 19.9).

Un hombre puede cambiar algunas cosas en su vida, abandonar sus malos hábitos y todavía ser un pecador sin perdón. Incluso, él puede sentirse muy triste por lo que ha hecho, pero la Biblia dice que “la tristeza del mundo produce muerte.” (2 Corintios 7.10). 

Cada vez que alguien se arrepiente verdaderamente va a experimentar un cambio de voluntad, un cambio de sentimientos y un cambio de actitud hacia el pecado y la justicia. En verdad, es un cambio de corazón.


Declaración 
Me arrepiento de haber pecado contra Dios. Me duele el saber que hice lo malo. Hoy propongo en mi corazón no pecar más.


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